
El mercado solar brasileño sigue en una trayectoria de crecimiento y debería incorporar alrededor de 13 GW de nueva capacidad en 2025, según datos de la Asociación Brasileña de Energía Solar Fotovoltaica (Absolar) durante la Intersolar South America 2025. Aun así, el sector comienza a mostrar señales de desaceleración, impactado por recortes de generación, cuellos de botella en la red e incertidumbres regulatorias que afectan tanto a grandes plantas como a la generación distribuida.
Crecimiento consistente, pero a un ritmo menor
De acuerdo con una publicación de PV Magazine sobre las proyecciones presentadas en la apertura de la feria, Brasil debería cerrar 2025 con 67,1 GW de capacidad solar acumulada, frente a los 53,9 GW de finales de 2024.
La generación distribuida (GD) alcanzará un total de 45,2 GW, con un incremento de 8,5 GW a lo largo de 2025 (contra 10 GW en 2024).
La generación centralizada sumará 4,6 GW, por debajo de los 5,7 GW añadidos el año anterior.
A pesar de la desaceleración, Brasil se mantiene entre los líderes globales, ocupando el sexto lugar en capacidad acumulada y el cuarto en nuevas conexiones anuales.
Riesgos regulatorios y competitividad
Según la visión de Absolar, es esencial que el país avance en políticas públicas que garanticen la competitividad de las renovables. Aunque los incentivos para la energía solar se han reducido en los últimos años, las fuentes fósiles siguen recibiendo hasta 4,5 veces más beneficios gubernamentales, de acuerdo con un estudio del Inesc.
Además, diferentes medidas provisionales en trámite en el Congreso podrían afectar directamente al sector, ya sea alterando las reglas del mercado libre, modificando beneficios tarifarios o ampliando las exigencias para las Zonas de Procesamiento de Exportación (ZPE). Para Absolar, los riesgos son reales, pero también surgen oportunidades clave para establecer un marco regulatorio de almacenamiento de energía.
El almacenamiento como solución estratégica
Uno de los mayores obstáculos hoy son los recortes de generación, que deberían alcanzar entre el 15% y el 20% de la producción solar y eólica en 2025, con compensaciones limitadas. Solo los generadores solares podrían perder más de R$ 1,7 mil millones en ingresos.
En este contexto, el almacenamiento en baterías aparece como pieza clave para reducir riesgos y aportar mayor flexibilidad al sistema. Los estudios señalan que algunas aplicaciones ya ofrecen retorno de inversión en apenas cinco años, lo que refuerza el potencial de expansión de este mercado en Brasil. Actualmente, el país cuenta con unos 800 MWh en sistemas de baterías, pero su crecimiento dependerá directamente de la creación de un marco regulatorio claro.
Más allá de la generación: movilidad e infraestructura
La transición energética brasileña también se conecta con temas como la movilidad eléctrica y las redes inteligentes. La inversión en infraestructura de recarga, instalaciones eléctricas de calidad y sistemas preparados para integrar distintas fuentes será determinante para sostener el avance del sector.
A pesar de los desafíos —que podrían representar pérdidas de hasta USD 5 mil millones para la solar y la eólica en 2025—, la perspectiva a mediano y largo plazo sigue siendo positiva. La combinación de energía solar, almacenamiento y e-movilidad debería consolidar a Brasil no solo como un mercado de alto crecimiento, sino también como referente en innovación y sostenibilidad.