
La generación distribuida (GD) continúa consolidándose como un pilar estratégico en la transición energética de Brasil, apuntando a un crecimiento destacado en 2026. Según la Asociación Brasileña de Generación Distribuida (ABGD), se espera que la potencia instalada aumente alrededor de un 15 % para finales de 2026, impulsada principalmente por la energía solar fotovoltaica.
Expansión de la capacidad instalada
Actualmente Brasil cuenta con aproximadamente 3,87 millones de sistemas de generación distribuida conectados a la red, distribuidos en más de 5.565 municipios. En total, estas instalaciones suman cerca de 43,5 GW de potencia instalada y benefician a alrededor de 21 millones de personas. La ABGD proyecta que este volumen alcance los 50 GW antes de que finalice 2026, siempre que se mantenga la certidumbre regulatoria y se invierta en infraestructura.
La energía solar representa aproximadamente el 99 % de la capacidad instalada dentro del segmento de GD en Brasil, consolidándose como la tecnología dominante. El perfil de consumidores también evidencia esta tendencia: la categoría residencial lidera las conexiones, seguida por los segmentos comercial y rural.
Qué impulsa el crecimiento
Según las proyecciones de la ABGD, varios factores contribuirán a la expansión de la generación distribuida en Brasil durante 2026:
Avances tecnológicos, especialmente en integración con sistemas de almacenamiento (como baterías integradas a la carga).
Crecimiento de modelos colectivos, como los condominios solares.
Mayor participación de consumidores activos, que generan y compensan su propia energía.
Estos desarrollos resaltan la evolución de la GD como una alternativa no solo sostenible, sino también estratégica para la economía energética brasileña.
Contexto del sector y perspectivas
Además del crecimiento proyectado por la ABGD, otros análisis del sector reflejan la consolidación de la GD. Según reportes de Canal Energia, la potencia instalada de generación distribuida superó recientemente 44 GW, reafirmando su rol clave dentro del mix energético nacional.
Sin embargo, algunos analistas subrayan que el ritmo de expansión podría enfrentar desafíos, como condiciones regulatorias y factores macroeconómicos. Por ejemplo, proyecciones de la Asociación Brasileña de Energía Solar Fotovoltaica (ABSOLAR) sugieren una posible desaceleración en la instalación de nuevos proyectos solares durante 2026 frente a los niveles de 2025.
¿Qué significa esto para el futuro?
El sector de generación distribuida en Brasil no solo representa una fuente creciente de energía limpia, sino también una oportunidad para democratizar el acceso energético. Con proyecciones sólidas y un modelo que permite a los consumidores convertirse en productores, la GD se perfila como un actor fundamental para el desarrollo de una matriz energética más descentralizada, resiliente y sostenible en el país.